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14 marzo, 2010

Un día para olvidar

Este es uno de esos sábados de los que hacen historia. Como cada fin de semana quedo en el centro para jugar a las cartas con mis amigos, cenar por ahí e ir al cine. Pero como me resultó imposible aparcar, tuve que dejar el coche cerca del cine (zona del Espai Campanar) e ir en metro al centro. Una vez yendo en metro, recibí un sms donde se me informaba de un cambio de planes: hoy se cambiaba de local, en vez de pasar la tarde en el Expréssaté de calle La Sangre iríamos al Starbucks de la calle San Vicente.

Con tanto tanto imprevisto, llegué a la cita con mis amigos una hora y media tarde. Una vez en el Starbucks, saludo a mis amigos y encargo un café moca mediano acompañado de un muffin con fresa y chocolate blanco. Me siento, abro mi bandolera, saco mi netbook y el modem 3G y me pongo a navegar un rato por internet. Pasa el tiempo y cuando termino de navegar voy a coger la bandolera, la cual había dejado debajo de mi asiento... y no hay bandolera. Me han robado. Eramos cinco personas y nadie se dio cuenta del hurto. Hace unos días comenté lo segura que és España, creo que esto define claramente la palabra ironía.

En esta bandolera llevaba un monedero que me regaló una compañera de clase cuando cumplí los 19 años, unos setenta euros en metálico, mi carnet de conducir, mi carnet de identidad belga, mi cámara digital Kodak Zi6 con su memoria SD de 2GB, mi PSP Go color blanco y un teléfono móvil (que por suerte estaba en ese momento sin la tarjeta SIM) Samsung Z-150.

Cursé la denuncia por teléfono y la tengo que recoger mañana en comisaría. Por suerte el Starbucks cuenta con cámaras de vigilancia, aunque ya doy por hecho que nunca recuperaré mis bienes. Por si las moscas he facilitado el IMEI del teléfono móvil y el serial de la videoconsola. Como anécdota contar que cuando realizaba la denuncia, la operadora, muerta de miedo, me preguntaba dónde me encontraba puesto que se oían disparos de fondo. Tuve que explicarle que esos disparos eran los petardos que lanzaba la gente por la calle. Y es que esta semana (y la siguiente) Valencia celebra "Las fallas", su fiesta más importante. La costumbre manda que se tiren muchos petardos por la calle y que en vísperas de San José se quemen esculturas gigantes de cartón piedra.

Otra posible anécdota es que si compro de nuevo la PSP Go (menos mal que su contenido es por descarga y puedo recuperar gratis todos los juegos comprados) me sale 50 euros más barato encargarla en Gran Bretaña, con gastos de envío incluidos, que comprarla en España.

Por cierto, mi agradecimiento a mis amigos Gonzalo, Guillermo, Sospe, Pepe, Arturo y a la plantilla de Starbucks por ayudarme.

//Actualización 14 Marzo 2010
Una pareja encontró anoche mi carnet de identidad belga y mi permiso de conducir en el parabrisas de su coche, aparcado en Gaspar Aguilar (cerca de la salida de metro de Patraix).

4 comentarios:

  1. pues de lujo la verdad. Ahora a ver si consigues recuperar algo más...

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  2. Lo bueno de la PSP Go es que tarde o temprano tendrán que conectara a internet para comprarle juegos. En fin, es una pena, pero esas cosas pasan...

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  3. Lo bueno no es eso, lo bueno es que si quiere bajar nuevos juegos, tendrá que crear una nueva cuenta y bajarlos con esa. Y para jugar a unos u a otros tendrá que cambiar de cuenta. Si los borra, jamás podrá recuperarlos.

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  4. Creo que si intenta conectarse a internet y el login de la cuenta falla no podrá ni usar los juegos instalados...

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