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28 abril, 2010

El ordenado desgobierno belga

Tres gobiernos regionales: uno para los flamencos del norte, otro para los francófonos del sur y un tercero para los germanófonos del este. Por encima de ellos está la cámara baja, donde queda definido el gobierno central... tutelado por un senado capaz de desestimar las decisiones aprobadas por la cámara baja. Y sobre todos ellos, el encargado de desenredar cualquier desaguisado político, el rey Alberto II.

La ciudad de Brujas.

Bélgica es un curioso país con más de 180 años de historia formado actualmente por dos federaciones (Valonia y Flandes) repartidas en tres comunidades (francófona, flamenca y germanófona). No hay que confundir el término federación con "provincia" o "comunidad autónoma" por que realmente son dos países habitando en un mismo territorio.

Cuando reafirmo esto no exagero, puesto que tiene tres idiomas oficiales ¡en dos federaciones monolingües! Esto quiere decir que en Valonia no encontraréis ningún cartel escrito en flamenco, y muy difícilmente encontraréis películas, papeles administrativos o dependientes que os hablen en ese idioma (sólo un 20% de valones comprende el neerlandés). Lo mismo se puede decir de Flandes, donde sucede prácticamente lo mismo con el francés. La única zona considerada bilingüe es la capital Bruselas, y por razones políticas. No es una locura afirmar que los belgas prefieren aprender el inglés antes que otro de sus idiomas oficiales. Para daros cuenta de esto, menos de un 1% de los matrimonios son mixtos: rara vez se casa un valón con una flamenca y viceversa. Es decir, los belgas prefieren casarse con un extranjero antes que con alguna persona de la federación vecina.

"Episode of the Belgian Revolution of 1830" de Egide Charles Gustave Wappers (1835): El 25 de agosto de 1830 Bruselas se sublevó, siendo el primero de una larga serie de importantes disturbios que acabarían afectando a todas las provincias del sur de los Países Bajos. El 27 de septiembre las tropas holandesas abandonan los territorios del sur.

Bélgica siempre ha sido un polvorín, ante las continuas revoluciones de su población contra el imperio austriaco, francés y finalmente holandés, las grandes potencias reconocieron en 1831 la independencia de Bélgica a condición de que fuera una monarquía bajo la soberanía del príncipe alemán Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha. Al principio el único idioma oficial era el francés, puesto que era el idioma dominante por la aristocracia, nobleza y burguesía, pero no sería hasta 1980 cuando se le reconocería al neerlandés el estatus de idioma oficial de Flandes.

En Bélgica siempre han habido disputas entre el vecino discriminado del norte y la vieja gloria del sur. Durante generaciones Valonia ha sido el motor del país gracias a su industria agrícola y minera... pero en los tiempos actuales las tornas han cambiado. Ahora Valonia sufre una preocupante tasa de paro mientras que Flandes, históricamente discriminada, se ha convertido en la zona rica del país (posee la mayor tasa de exportación del mundo). Esto produce la sensación generalizada en Flandes (tiene cerca del 60% de la población) de que Valonia está frenando gravemente su crecimiento, puesto que gran parte de sus ganancias van a parar a la actualmente maltrecha economía sureña... creando en las últimas décadas un importante sentimiento independentista.

Gran parte de ese descontento generalizado es la causa de la crisis institucional que sufre actualmente el país. El 15 de julio de 2007 el democrata-cristiano flamenco Yves Camille Désiré Leterme ganó las elecciones generales con un estrecho margen. Tras más de doscientos días de reuniones con los distintos partidos políticos, no consiguió formar gobierno y presentó su dimisión al rey Alberto II.

Entonces el primer ministro saliente Guy Verhofstadt se erigió como formador y consiguió pactar un pentapartito en menos de 20 días. Con el pentapartito estabilizado, en marzo de 2008, Yves Leterme tomó posesión como primer ministro belga. Pero poco le duraría la alegría, puesto que tras una amenaza de los partidos nacionalistas de abandonar el pentapartito (por no poder cumplir con sus exigencias) produjo que Leterme presentara nuevamente su dimisión el 15 de Julio de 2008... la cual fue rechazada por el monarca. El mensaje de Alberto II era claro: Ya tienes un gobierno, apáñatelas con lo que tienes.

La semana pasada los liberales flamencos cumplieron con su amenaza y abandonaron finalmente el pentapartito. Por consiguiente Yves ha vuelto a hacer lo único que sabe hacer: presentar su dimisión al monarca. Esta vez ha sido aceptada. Habrán elecciones anticipadas en Julio.

2 comentarios:

  1. Santos relajos , me perdí en la parte de que se habla 3 idiomas en bélgica

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  2. Jajaja, vaya, pues te queda mucho por leer :)

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