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07 junio, 2013

El peligro de autodenominarse "neoliberal"

Siempre que hablamos de liberalismo nos viene a la mente la política extranjera, puesto que en España estamos más acostumbrados a emplear términos como "derecha", "izquierda" o "centro". Muchos desconocerán que el término "liberalismo", en cuanto a corriente política se refiere*, fue apadrinado originalmente por el pueblo español, concretamente por un grupo de diputados de las Cortes de Cádiz que se oponían a la invasión napoleónica y a la restauración del viejo régimen: Querían una nación nueva y plasmaron sus revolucionarias ideas en la Constitución de 1812.


* No confundir con el Liberalismo ilustrado. El liberalismo es un movimiento filosófico, económico y político. Aquí hago referencia a la rama política.
De hecho, si vemos las características originarias del pensamiento liberal, notaremos que éstas difieren bastante de los actuales liberales. Aunque esto no es ninguna novedad, puesto que dos siglos más tarde todos sabemos que el Partido Socialista ya no es socialista y que todo lo que tenga que ver con política guarda más relación con ultras de equipos de fútbol que con idearios reales. Si bien es cierto, el liberalismo actual coincide con el original en defender como principal premisa la importancia del individualismo de la persona por encima del bien común, pero hay que destacar que el original defendía la libertad en todos sus aspectos (libertad de pensamiento, de asociación, de prensa), la separación de poderes y que el Estado fuera laico. También defendía que todas las personas son igualas ante la ley, sin distinción de privilegios ni distinciones. De hecho, parecía más una carta magna republicana que monárquica. La idea básica, en groso modo, era que si los individuos eran felices, el buen estado de la sociedad sería el mejor de los bienes comunes.

Es increíble que doscientos años más tarde la tortilla haya dado una vuelta tan enorme, puesto que basta con entrar un par de minutos en Youtube o de ojear un poco Twitter para darse cuenta de cómo funciona la mente de las personas que se autodenominan liberales: Gente de ideología conservadora y adinerada que apuesta por un libre mercado (no son tontos, les conviene), de religión católica, que opina que la Monarquía es necesaria, que considera a todos sus rivales políticos errados y que defiende a ultranza que todo el que se queje de sus políticas es un nazi o filoetarra. A ésto, señores, se le denomina Neoliberalismo.


Neoliberalista = Libre mercado = Tengo dinero y quiero más.
Esto implica: Estado fuera del negocio + Trabajadores más baratos.
El único individualismo importante es el de las clases pudientes.


En Argentina vivieron el Neoliberalismo en su máxima expresión.


Se privatizó TODO, TODO Y TODO. El resultado: dejó el país en la miseria.

He de reconocer que he caricaturizado un poco la definición del liberal actual medio, pero no negaréis que al leerla os habrá venido a la mente más de un personaje público, sí, más de una persona que se endosa a la vez dinero público y privado. Sí señores, las personas que defienden la libertad individual por encima del bien común como pretexto para privatizar todo lo privatizable, son las mismas personas que cobran un salario que pagas tú de tus impuestos, incluso si quieres mandarle a la mierda, y que seguramente acabará cobrando un favor de algún servicio privatizado. Pero a ésto no se llama corrupción, sobresueldo o conflicto de intereses, se le llama bolso de Louis Vuitton, deportivo Ferrari o bolsa de confeti de 3.000 euros.

¿Qué más da un bolso de Louis Vuitton? Bueno señores, no es por meter el dedo en la llaga, pero las políticas liberales son las principales causas del hundimiento de esta nación. Recordemos que las personas que ahora nos dicen que tenemos que ser productivos y que debemos de ser responsables y apretarnos el cinturón, son los mismos que liberaron el suelo y que ahora han recortado la Ley de Costas para permitir los pelotazos del ladrillo. Es decir, vosotros, obejitas, debéis de saber que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, así que quedaros este fin de semana haciendo deberes mientras me dedico a farmear del ladrillo. Recordemos que estos liberales fueron los mismos que financiaron nuestro mejor momento de bonanza privatizando Endesa, Repsol, Iberia y Telefónica, empresas que fueron vendidas "por cuatro duros" y que durante este tiempo ya han dado más dinero en beneficios que de lo que se ha recibido por su venta.


Sí, se privatizó... un poquito, ¿no? Ale, sociata, págame bonos de deuda.
A esto en el Monopoly se conoce como hipotecar todas tus calles.


"Españistán, de la Burbuja Inmobiliaria a la Crisis", por Aleix Saló.

Es decir, nos privatizaron empresas líderes en su sector para impulsar la economía del país y mientras duró la plata catalogaron este tramo "el milagro español". Nos hemos fundido la herencia (antes incluso que gobernara Zapatero), ahora sufrimos resaca y encima resulta IMPOSIBLE que podamos volver a comprar estas empresas o que fabriquemos alguna similar con capital público. ¡Y nos ponen ésto como buen ejemplo para privatizar la Educación o la Sanidad! ¡Tócate los cojones! ¡Qué huevos!


Raciocinio "neoliberal". La Universidad debe ser privada.



Taro Aso: Ancianos, moriros pronto, que os pagamos con dinero público.
Armó tanto revuelo el ministro que se vio obligado a maquillar sus palabras.

Y ahora es cuando viene el "y tu más":
 - ¡Eres un demagogo! ¡Que sepas que los sociatas eran unos corruptos que privatizaron Seat!
Bueno, otro día me meteré con los autodenominados socialistas, que tienen de socialistas lo mismo que los neoliberales de liberales. Por cierto, si eres un neoliberal sólo te pido una cosa, deja de jodernos.

1 comentario:

  1. Jeje, ta chido el juego de palabras que armaron los gringos en la nota del ministro japonés.

    Ya siendo un poco más serio, estoy sintiendo una especie de deja vu, eso que esta viviendo España y buena parte del mundo ahorita, lo vivimos en México durante buena parte de los 80's y 90's.

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