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25 enero, 2017

Re:ZERO - Starting life in another world

Póster promocional de la serie.

    “Re: ZERO” (conocido en Japón como “Re:ZERO kara Hajimeru Isekai Seikatsu”) es uno de los mejores ánimes que he visto en los últimos años. Así, sin más preámbulos: Es un “must watch”, un imperativo, una obra de culto de esas que no veíamos desde “Death Note”.

    Puede que peque de tener un inicio puesto con calzador, bastante ilógico y que para más inri luce bastantes tintes de “shōnen”, donde se nos presenta a Subaru Natsuki, un estudiante estándar de preparatoria que es invocado a un mundo de fantasía medieval. Así, como suena y sin pretexto lógico alguno, un adolescente normal es teletransportado a un universo medieval, donde los caballos son dragones y los nobles visten como payasos. Y sin ninguna demora más, nos encontramos con un chaval de lo más chulesco dispuesto a comerse el mundo, hasta que a los diez minutos la realidad nos da una buena hostia matando al protagonista.

    Pero resulta que la deidad que lo ha invocado, aparte de no haberse puesto en contacto con él ni de haberle dejado ninguna pista o explicación, le ha dejado de propina un poder especial: El don de la resurrección. Cada vez que Subaru muere, despierta en algún punto de su pasado, el cual bautiza como “punto de guardado”, como si estuviera parodiando a los juegos de rol de consola. Y cuando esto sucede, pasa lo mismo que vimos en series como “Steins;Gate”, sólo él recuerda lo vivido en las dos realidades (la actual y en la que acaba de morir).

Emilia, personaje con el que se obsesiona Subaru.
Mitad elfa, mitad humana. Temida por su semejanza con la bruja.
En su mano derecha: Pack, un espíritu.
(Arte oficial de la serie)

    Y aquí tenemos el primer elemento que nos demuestra que “Re: ZERO” no es un “shōnen” normal: Subaru es tan frágil como cualquier hijo de vecino y por descontado la naturaleza violenta de este universo ficticio es propicia para causar su muerte una y otra vez: Te metes en un callejón, te matan unos bandoleros; Te metes con un caballero, el caballero te desafía a un duelo; Sospechan que eres un espía, te matarán; Vas a salvar a la chica de tus sueños, un perro del tamaño de un T-Rex te decapita con la mirada y desde bien lejos; Y así un largo etcétera de situaciones que no comentaré para no revelaros ningún punto la trama.

Bueno, sin revelaciones... 

    No es que quiera catalogar a “Re: ZERO” de “anti-shōnen”, puesto que la serie cuenta con varios combates épicos totalmente increíbles y ultra exagerados que dejan a “Akira” a la altura del betún, sino más bien diría que nos encontramos ante el “Dark Souls” de los “shōnen”. Y se lo gana a pulso, puesto que pese a ser una serie apasionante, vemos que Subaru no para de pegarse de hostias con la realidad, por activa y por pasiva: La gente lo ningunea, se muestra lo peor de la política, se nos dan tazas gigantescas de crueldad y cada vez que Subaru acaba muriendo la serie nos traslada un mayor grado de empatía por él… Puesto que en cada muerte, Subaru luce más demacrado y mentalmente se vuelve más irracional y encima la serie no para de subirle la dificultad, como si del famoso “and one more thing” de Steve Jobs se tratara, hasta encontrarnos con elecciones del tipo que si Subaru toma una decisión “A”, todos sus seres queridos mueren; Pero si acaba tomando un camino “B”, todos mueren también, pero de otra forma;

    Y lo ves sufrir, una y otra, y otra vez hasta el punto que sientes que el destino está siendo totalmente injusto con él. Y cada vez que fracasa la hostia suele ser más épica, hasta encontrarnos con un par de puntos de la trama donde se aprecia a un Subaru mentalmente más destrozado que el protagonista de “Welcome to the NHK”.

    Pero a pesar de todo ello, es digno de destacar que la historia cuenta con un par de escenas románticas, de gran ternura y que el ánime acaba haciendo uso de ellas en unos tempos muy bien medidos. El diálogo que tiene con Rem en la ciudad, por poner un ejemplo, dura más de quince minutos y consigue arrancarte una sonrisa entre tanta angustia. Quiero decir, en ese momento el protagonista se ve abrumado por la situación, está realmente jodido y en ese momento totalmente inesperado descubrimos una de las escenas más emotivas y memoriales de la serie, donde te acaba importando un comino que pasará después, sólo importa el presente: No hay acción, sólo dos personas hablando, durante más de quince minutos y donde en el peor de los casos acabas pensando “joder, como Subaru vuelva a morir, sería muy injusto que esta escena no aparezca en la siguiente realidad alternativa”.


    También es cierto que la trama acaba dejando abiertos un montón de interrogantes que al final no acaban siendo resueltos, al igual que con Lost; Pero también hay que entender que estamos ante una serie de televisión de 25 episodios que busca comprimir una novela de 429 capítulos. ¿Habrá segunda temporada? Lo deseo con toda mi alma, pero mientras llega (si llega), siempre podremos ojear la novela original para resolver todas nuestras dudas.

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