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26 abril, 2013

"Me quiero ir"



Como un niño que huye de cualquier responsabilidad, así reaccionaba el Ministro de Economía argentino cuando es preguntado por una periodista griega acerca de la inflación real del país, cercana al 30% anual. ¿Por qué esta reacción tan pueril? Porque se veía lo que iba a venir, puesto que el Gobierno argentino actual es negacionista y apenas reconoce un 10% anual, es decir, una inflación tres veces menor que la real.

Pero no es la primera vez que el Gobierno reacciona de esta forma, de hecho hace menos de medio año así explicó la presidenta Cristina en Georgetown por qué algunas fuentes cifran tan elevada la tasa de inflación: Negándola y "demostrando" que los argentinos tienen el mismo nivel de vida que los qataríes.



De hecho, con la tesis oficial del Gobierno argentino, una familia de cuatro miembros puede desayunar, comer, merendar y cenar por 23 pesos al día, o lo que es lo mismo, séis pesos por persona. Lógicamente este dato es falso, puesto que resulta imposible pensar que puedes comer y cenar por menos de un euro en un país como Argentina, puesto que con el cambio oficial séis pesos no llegan ni siquiera a noventa céntimos de euro. Y aquí viene una de las principales razones para la inflación: La devaluación del peso argentino, el cual tampoco es reconocido por su Gobierno.

Para que os hagáis una idea, el Gobierno mantiene de forma oficial una tasa de cambio donde un euro equivale a 6,72 pesos argentinos, mientras que el euro blue (la tasa de cambio que aplican los comercios en la calle) se sitúa casi en 12 pesos. Es decir, el cambio oficial tiene una brecha del 77% con respecto al valor real de su moneda.

Pero lo gracioso de la situación, pese a no ser de risa, es que el Gobierno es conocedor del valor real de su moneda y en vez de reaccionar en consecuencia se limita a sacar leyes y decretos para matar a los mensajeros. Por ejemplo:
  1. El Gobierno argentino está cerrando las casas de cambio para ser ellos quienes gestionen únicamente quién puede y quién no puede comprar dólares. Además, en caso de tener el visto bueno para comprar se te fijará un tope máximo de dólares que puedes comprar en función de la necesidad que has alegado para poder comprarlos.
  2. Como el Gobierno presupone que los argentinos que salen de argentina van expresamente a cambiar pesos por dólares, la AFIP grava un impuesto "revolucionario" del 20% en los billetes de avión. Es decir, los argentinos que quieran salir del país pagan un 21% de IVA + un 20% de impuesto revolucionario.
  3. Se ha congelado, por ley, el precio de los productos de supermercado. Esto produce que haya un desabastecimiento en los supermercados, debido a que varios productos clave se acaban vendiendo a un precio que producen pérdidas al fabricante/productor.
En fin, mi saludo a mis lectores argentinos y ánimo.


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