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11 agosto, 2014

La extinción del manual de instrucciones

    A día de hoy los videojuegos más famosos contienen un presupuesto similar a las grandes películas de Hollywood. De hecho, juegos como Gears of War 3, Dragon's Dogma o Saints Row IV cuentan con unas pantallas de crédito kilométricas, dando a conocer hasta el último detalle de cada uno de sus equipos: Animadores, guionistas, testers... centenares de personas que unidas han conseguido elaborar un producto mastodóntico.

    Como es de esperar, para poder organizar semejante volumen de gente, debe de elaborarse una documentación completa que no deje ningún cabo suelto: Captura de requisitos, mapas de navegación, casos de uso, esquemas UML... Es probable que los grandes proyectos se gasten miles de euros sólo en documentar hasta el último milímetro de las entrañas de un producto. Y no me lo invento, puesto que las grandes empresas pierden y ganan personal a diario y a día de hoy no existe un framework capaz de crear juegos comerciales con un par de clics de ratón. Si los proyectos no estuvieran bien documentados, a día de hoy no debería ser posible presentar cada año un FIFA, un Bioshock o un Assassin's Creed y encima sacarlo a la venta para varias plataformas distintas.

    La cosa es que a pesar de meter y meter dinero en un proyecto, la industria olvida una cosa: a día de hoy el formato que más vende sigue siendo el físico y lo que el usuario final "toca" cada vez está más anoréxico. No entraré en el tema de que ahora cada vez más juegos vienen capados con DLC dentro del disco físico (como por ejemplo pasa en Street Fighter vs Tekken), o con el famoso "pase on-line"... si no en algo más tangible, algo que se ve a simple vista y es bastante más fácil de palpar.

    Yo he tenido la suerte de vivir el auge del comercio del videojuego desde la época del Spectrum y he podido observar cómo cada vez a los usuarios se les trataba con más cariño. Desde las cajas tradicionales de cassette con instrucciones en la contraportada hasta la época del ordenador y las consolas caseras con cajas de cartón duro y con manuales de instrucciones impresas en alta calidad y con ilustraciones a color. Vale que entonces un juego de ordenador valía la friolera de 7000 pesetas y un juego de Super Nintendo alcanzaba los 12.900... pero demonios, las distribuidoras sabían que el usuario se gastaba los ahorros de todo un año en un juego y sabían que no podían presentarle cualquier cosa...

    Volviendo al presente, hace un par de meses me compré una Wii U de segunda mano. La verdad es gracias a que la consola es un fiasco estos juegos me han salido muy baratos... pero me ha llamado la atención la práctica inexistencia de los manuales de instrucciones. No nos engañemos, no es algo que pase de forma exclusiva con la Wii U, si no algo que ya venía pasando con los juegos que últimanente sacan en cualquier consola... pero también ha sido mala suerte tener un 100% de acierto con esta consola. Cuatro juegos que me he comprado, cuatro juegos que tienen un manual de instrucciones (por llamarlo de alguna forma) anoréxico a más no poder:
  • Mario Kart 8: Una hoja en A5 (mitad de un A4) impresa por ambos lados, donde sólo te explican los controles "in game".
  • Tekken  Tag Tournament 2: Una hoja A4 impresa por ambos lados y doblada en 4 partes.
  • 007 Legend: Una hoja A6 (mitad de un A5, es decir 1/4 de una A4) impresa por ambos lados.
  • Mass Effect 3: El caso más sangrante, una hoja en A5, impresa por ambos lados que lo único que te explica es la garantía, la información de copyrights y un aviso que dice que accedas al manual electrónico desde el menú de Wii U para leer el manual de instrucciones del juego.
    Yo puedo entender que el sacar panfletos en vez de manual de instrucciones ayuda al medio ambiente y no me parece tan mala idea... al fin y al cabo ahora hasta el juego comercial más basura te coloca fácilmente 100.000 unidades en el mercado. Pero imaginad a la persona que se haya gastado sus 50 o 60 euros en uno de estos juegos, abra la caja del DVD y se encuentre únicamente con un disco compacto y una hoja en formato A5. Ahora imaginaros a su amigo "el pirata" que no paga ni un duro y se ríe en su cara con la famosa frase de: "mira que eres tonto, tengo lo mismo y gratis". Sí, todos hemos tenido un amigo que nos ha soltado eso alguna vez, no lo neguéis.

    Es que esto es tomar al consumidor del formato físico por gilipollas. No sé, si lo que quieres es no talar árboles y sacar los juegos igualmente a 60 euros, por lo menos tened la decencia de meter el manual de instrucciones en una tarjeta SD o de imprimir en papel reciclado. Veo un avance de que a día de hoy las cajas ya no sean de cartón, pero entiendo que no lo hacen por el medio ambiente, si no porque son más baratos de producir... y vete a saber si el plástico de los estuches de videojuego son biodegradables, puesto que las distribuidoras los compran en masa a empresas localizadas en países con dudosas normativas biológicas.

    El caso es que esos manuales de instrucciones "no anoréxicos" existen. Puede que no se hayan gastado en ellos tanta "plata" como la documentación con la que he empezado hablando al principio de la entrada, "pero haberlos, haylos"... pero en formato digital. No obstante tenemos que ser realistas: El manual digital no cuaja con los juegos físicos. Estoy a favor del medio ambiente, no me mal interpretéis, pero ya que nos sacan a día de hoy los juegos mutilados por fascículos con DLC y pases online (y ahora incluso sin manual de instrucciones...), por lo menos tened la decencia de bajar el precio del producto.

1 comentario:

  1. Es triste ver como cada vez importa menos el usuario final, la debacle de los manuales se puede comprobar con mass effect y halo, con cada nueva versión, el manual se iba haciendo más y mas pequeño

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