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30 junio, 2011

Pequeña reflexión

Hoy he me sentido ninguneado, despreciado e infravalorado. En ningún caso mis superiores me ha insultado o faltado el respeto, no seamos fatalistas o alarmistas, pero digamos símplemente que el trato recibido no es el que habría que desear por parte de mi empresa.

- Básicamente desde Septiembre de 2010 hasta hoy he estado realizando horas de más para poder disfrutar de un horario de jornada intensiva en Julio y Agosto. Esto no es nuevo puesto que ya lo realicé sin problemas el año pasado y el anterior.

- Además, debido a problemas internos en la empresa que no comentaré debido a mi contrato de confidencialidad, desde Febrero estoy haciendo un esfuerzo suplementario y bastantes Viernes por la tarde he hecho horas extra gratuitas. Nunca se me pasó por la cabeza reclamarlas y no tengo pensado hacerlo. Por ese "esfuerzo extra" nunca recibí ninguna compensación económica o día de vacaciones.

- Pero no paremos aquí. Yo soy una persona que siempre que la empresa me ha necesitado he estado presente. Sí, soy el come marrones por excelencia. Si revisáis mi twitter observaréis en ocasiones frases como "Salgo ahora de la oficina" a las 21:00h [2], a las 22:00h [2] e incluso una vez hasta a la una de la mañana. Todas esas horas gratis, claro está. Menos mal que cuando esto sucede a veces mi jefe tiene algún detalle y me paga alguna Cocacola (incluso el caso en el que salí a la una me pagó un kebap). Pero aún así preferiría haber estado en mi casa a las 19:00h antes que volver a cenar gratis.

Ahora resulta que mañana, 1 de Julio, no tendré jornada intensiva. No, no me han quitado este "privilegio". Básicamente no podré hacer jornada intensiva hasta que acabe un proyecto que tengo pendiente. Se ve que priman antes los plazos de entrega, no pactados por mi, que el factor humano. Pobre inocente de mi: pregunté si los días de jornada intensiva que perdía "por la urgencia de este proyecto" los recuperaría más adelante. Queda claro que no, puesto que cara a los empresarios la joranda intensiva no es un derecho (pese a que las horas laborables que se pierden las realizaste antes), si uno una gracia concedida por la bondad y majestuosidad de este.

Creo que se me ha quedado cara de gilipollas. Pero lo más kafkiano es que este año, cuando me concedan por fin la jornada intensiva, por primera vez tendré que facilitar mi número de móvil para que en caso de máxima necesidad contacten conmigo. ¡Si ni siquiera son unas vacaciones!

8 comentarios:

  1. Oye, ¿tú empresa sigue siendo la que era la mía hace algo más de dos años?...

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  2. Ni modo Sebas, así son las empresas del siglo XXI donde ahora ya somos empleados sino asociados, los esclavos del nuevo milenio

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  3. claramente cambia de empresa, yo no lo pensaría... probablemente encontrarás algo mucho mejor, económicamente y personalmente... no tengas miedo a perder tu actual trabajo, eres joven no tendrás problemas, yo ya lo he hecho y no me arrepiento. Mi consejo: cambia de empresa ya!

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  4. ¿Y por qué has dicho si?

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  5. No he dicho sí, me lo trago con patatas sí o sí

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. "Todas esas horas gratis, claro está."

    Esta frase lo explica todo - y por eso nunca me gustó trabajar en España, además por un sueldo penoso.

    En la empresa en que estoy ahora todo el tiempo extra de trabajo automaticamente se convierte en 'tiempo libre' - se puede salir antes o tomar días libres.

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